Un texto poco conocido del siglo XVIII, es el titulado "Fundación de Salta. Descripción y narración historial de la antigua Provincia del Tucumán, escrito por don Filiberto de Mena en 1772". Reproducimos sus párrafos principales con leves retoques de ortografía y puntuación. Lo publicó Gregorio F. Rodríguez en "La Patria vieja" (1916).

Recordaba Mena que en 1685 se trasladó San Miguel de Tucumán y que "la causa de mudarse esta población era por su mal temperamento, agua nociva y las inundaciones que padecía del Río, que sería inmediato; y que el año de 1678, con la furia que este Río había salido, arrancó toda la iglesia de los Apóstoles San Simón y Judas, patronos de esta antigua ciudad, y una calle Real con algunas casas; por cuyo motivo fue trasladada donde hoy mismo se halla con el mismo nombre de San Miguel".

Expresaba que la ciudad se hallaba ahora en "un campo hermoso, aunque estéril de aguas, pues no la hay más que en algunos profundos pozos, y en una acequia que sacaron los antiguos del Río que corre a una legua de la Ciudad; la cual hallándose perdida años ha por la desidia del vecindario, concurrió a su costa, para su apertura, el señor Gobernador D. Gerónimo Matorras, mandándole hacer un cauce ancho, hondo y profundo, con que ha logrado conducir a las orillas del pueblo una gran porción de agua, que sirve para cuantos ministerios quieran aplicarlo".

Añadía Mena que San Miguel de Tucumán produce "algún arroz de Castilla y otros frutos; tiene variedad de montes donde logran las más exquisitas y buenas maderas que se puede dar". Además, posee "toda especie de Ganados para pasar la vida humana, y mayormente con los derrames de la sierra de Aconquija que tienen en su jurisdicción, se fertilizan aquellos campos, siendo a la vista muy deliciosos y amenos".